La poesía en los años de la censura española

La censura en España se sostentaba en la Ley de Prensa que estuvo en vigor desde 1938 hasta 1975 casi sin modificación alguna. Todas las obras que se iban a publicar debían pasar previamente por el filtro de esta ley. Su finalidad era proteger al régimen y sus instituciones así como a la iglesia católica de cualquier posible ataque o crítica, y evitar la propagación de ideas liberales o de izquierdas.

Fueron muchos los poetas que trataron de eludir esta censura sirviéndose del ingenio, las dobles lecturas, metáforas, ironía o parodia. La influencia que esta ley ejercía en los autores empezaba desde la creación misma de la obra ya que eran muchos los poetas que, condicionados por la censura, y antes de pasar por ella, sometían a su obra  a un proceso de mutilación y autocensura, alterándola conscientemente para que pudiera ser publicada. Resulta curioso que la propia existencia de la censura estaba a su vez censurada, ya que no se podía hacer ninguna alusión, estaba prohibído escribir sobre ella.
Blas de Otero al igual que otros, tuvo que publicar parte de su obra en el extranjero (Francia). Algunas de sus publicaciones eran introducidas de forma clandestina y particular por la frontera, y leídas furtivamente, ya que no habían sido aprobadas pro la Ley de Prensa.

Acerca de lo que supuso la censura en la poesia de aquella época, Blas de Otero señalaba lo siguiente: “La censura es un obstáculo terrible, capaz de condicionar, coartar y, en ocasiones, hasta de hacer callar. Además, la censura genera la autocensura… La censura fue aprendiendo a leer y resultó que el poeta que tuviera interés por publicar en España se encontraba con el problema de que, si escribía tal y como las palabras le iban saliendo, aquello se convertía en algo impublicable. No había otra solución que la obligada de corregir los poemas… Se acaba por adquirir una práctica muy eficaz en sus argucias” (Blas de Otero y la censura española desde 1949 hasta la transición política. Lucía Montejo Gurruchaga).

La censura, pueril en su concepción, trataba al lector como si fuera un infante al que debiera proteger y guardar su moral. Para eludir la ley censora el poeta se valía de la riqueza expresiva del lenguaje poético que con ingenio, daba forma para expresar lo que realmente quería expresar pero de una forma ingeniosa y subrepticia. Este procedimiento exigía un esfuerzo añadido a la creación poética así como a la posterior interpretación de la obra por parte del lector.

blas-de-otero

Comentario de un poema de Blas de Otero

Hija de Yago

Aquí, proa de Europa preñadamente en punta;
aquí, talón sangrante del bárbaro Occidente;
áspid en piedra viva, que el mar dispersa y junta;
pánica Iberia, silo del sol, haza crujiente.

Tremor de muerte, eterno tremor escarnecido,
ávidamente orzaba la proa hacia otra vida,
en tanto que el talón, en tierra entrometido,
pisaba, horrible, el rostro de América adormida.

¡Santiago y cierra España! Derrostran con las uñas
y con los dientes rezan a un Dios de infierno en ristre,
encielan a sus muertos, entierran las pezuñas
en la más ardua historia que la Historia registre.

Alángeles y arcángeles se juntan contra el hombre.
Y el hambre hace su presa, los túmulos su agosto.
Tres años y cien caños de sangre Abel, sin nombre…
(Insoportablemente terrible es su arregosto.)

Madre y maestra mía, triste, espaciosa España,
he aquí a tu hijo. Úngenos, madre. Haz
habitable tu ámbito. Respirable tu extraña
paz. Para el hombre, Paz. Para el aire, madre, paz.

 

El nombre hace referencia a Iago, personaje de la tragedia de Otelo de William Shakespeare. Servidor y confidente de Otelo, Iago odia al moro, odio también manifestado en la historia de España (lucha y persecución).

En la primera estrofa dibuja una España de ansias expansivas, viejo y extenso imperio (silo del sol. España conocida como el imperio donde nunca se ponía el sol). En esta estrofa habla de la nación hegemónica durante los siglos XV y XVI, reñida y temida por el resto de Europa. Vemos claramente la referencia al pasado y presente militar de España.

En la segunda estrofa Blas de Otero refleja  la historia de España siempre en guerra y el momento de descubrimiento y posterior ocupación del continente Americano, el talón en tierra entrometido.

La tercera estrofa comienza con ¡Santiago y cierra España!, lema propio de los Tercios españoles con el que entraban al ataque o se infundían valor.
La iconografía también muestra al apóstol Santiago como figura violenta contra los moros. España se había visto envuelta a lo largo de su historia en una serie de luchas religiosas. El ejército y la religión unidos han sido una constante en nuestra historia.

Tres años y cien caños de sangre Abel, sin nombre. En la cuarta estrofa Blas de Otero alude alegóricamente a La Guerra Civil Española (1936-1939), lucha fratizida representada en la Biblia por un Caín asesino de su hermano Abel. Insoportablemente terrible es su arregosto, alude quizás a toda la serie de enfrentamientos civiles que ocurrieron en España y todo lo que ello conlleva (hambre, muerte).

En la última estrofa el tono del poema cambia, dando un mensaje de esperanza y anhelo que pretende convertir a España en un lugar justo y de paz.

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